Barbudo es uno de esos restaurantes que consiguen algo difícil: que todo encaje. El producto, el ambiente, la cocina, el ritmo del servicio y esa sensación de que podrías quedarte un rato más.
Detrás del proyecto están el chef José Carlos Fuentes, reconocido con una estrella Michelin, y el mixólogo Juan Lizárraga, finalista del prestigioso certamen World Class. Dos perfiles que entienden la gastronomía como una experiencia completa.
El resultado es un espacio elegante pero cercano, donde conviven una barra animada y un comedor pensado para disfrutar con calma. Un lugar que invita tanto a empezar la noche con unos bocados y un cóctel como a sentarse a una comida más pausada.
La experiencia suele comenzar en la barra, donde puedes comenzar disfrutando de un buen tapeo. Entre los bocados que definen el espíritu de la casa destacan el brioche de steak tartar de picaña madurada, delicado y lleno de sabor, o el bikini de rabo de toro con queso Comté, una combinación intensa y reconfortante.Todo acompañado de más de veinte vinos por copa y una carta de coctelería de autor que aporta ese punto cosmopolita que termina de definir la experiencia.
En el comedor, la carta despliega una cocina que combina técnica, tradición y producto de temporada. Recetas que conectan con la memoria gastronómica pero que llegan a la mesa con una ejecución actual.
Entre los platos que mejor representan esta filosofía están el canelón XXL de faisán con duxelle de champiñones y queso manchego o la carrillera de ternera a la bourgignon con setas y puré Robuchon, rotunda y profundamente sabrosa.
También aparecen propuestas que remiten a la cocina más tradicional, como la lubina al estilo Guetaria o los garbanzos con rabo de toro y foie deshuesado con piparras, platos que hablan de una cocina con raíces.
Para cerrar la experiencia, hay un postre que ya se ha ganado un lugar propio en la casa: la tarta de chocolate 70% de cacao, una opción además sin gluten, conquistará a todos los amantes del chocolate.
Barbudo propone una gastronomía que busca el disfrute sin solemnidades. Desde pequeños bocados en la barra hasta platos de fondo con carácter, todo gira en torno a una idea sencilla: comer bien, beber bien y disfrutar del momento.
Un restaurante que funciona igual de bien para una comida larga, una cena especial o simplemente para dejarse caer en la barra y ver cómo la noche se alarga sin darse cuenta. Porque cuando un sitio consigue eso, suele ser señal de que merece la pena volver.

Dirección: Calle del Príncipe de Vergara 57 28006 Madrid
Horario: martes de 13:00 a 17:00 horas; de miércoles a sábados de 13:00 a 24:00 horas; domingos de 13:00 a 17:00 horas; lunes cerrado.
Precio medio: ticket medio de barra 25€; ticket medio sala 50€; menú degustación: 50€ (+16€ maridaje)
Texto y fotos: Elena R. Feijoo