El Lince es una casa donde la tradición madrileña llega a la mesa con producto impecable y un punto contemporáneo que la hace todavía más apetecible.
Detrás de este proyecto está el chef Javi Estévez, quién después de conquistar al público con La Tasquería, su templo dedicado a la casquería, decidió abrir un espacio más desenfadado. Así nació El Lince, primero en Príncipe de Vergara y, desde el 2025, también en pleno corazón de Chueca, en la animada plaza de Pedro Zerolo.
Aquí la idea es clara: hacer cocina castiza y con un guiño a la casquería. Platos reconocibles, sabores de siempre y recetas que se mueven con naturalidad entre la tradición madrileña y pequeños guiños actuales. El nombre del restaurante no es casual. Cuando Estévez tomó el local original descubrió que en ese mismo espacio había existido un restaurante llamado El Lince Casa Avelino, abierto en 1960 y con casquería en carta. El guiño era demasiado bueno para dejarlo pasar.
Por eso hoy el neón original sigue brillando dentro del restaurante y en la carta hay un pequeño homenaje a ese pasado: una sección dedicada a la casquería, el territorio donde el chef se mueve como pocos en España. Pero El Lince no es solo eso. Aquí también hay barra, vermut, cuchareo, guisos y platos pensados para compartir, en una carta que funciona como un pequeño escaparate de la gastronomía española.
El ambiente invita a empezar de forma informal, en la barra o en la terraza, con algo rápido que acompañe una caña o un vermut. Entre los imprescindibles aparecen clásicos que ya se han convertido en pequeños hits de la casa: La Paloma de ensaladilla rusa, una versión divertida del clásico madrileño, El mollete de calamares, que algunos dicen que podría competir perfectamente con los de la Plaza Mayor; o El brioche de steak tartar, el plato estrella de la carta.
También hay bocados que conectan directamente con el ADN del chef: los tacos de molleja de ternera con mahonesa de chimichurri, ensalada de col y manzana verde, o el mollete de oreja con salsa brava, que mezclan tradición castiza con una presentación muy actual.
En El Lince aparece en platos que seducen incluso a quienes creen no ser fans de este tipo de producto como la tortilla de patata con salsa de callos; el crujiente de oreja con brava, lima y tajín o la molleja de cordero al ajillo con yema de huevo. Recetas con técnica y respeto por el producto, donde la intensidad de sabor se equilibra con texturas y toques contemporáneos.
El Lince funciona como una carta abierta de cocina española, perfecta tanto para el madrileño que busca sabores de siempre como para el visitante que quiere entender qué significa realmente comer en Madrid. Entre guisos, bocados castizos y una buena selección de vinos, el resultado es uno de esos restaurantes donde la tradición no pesa: se disfruta.

Dirección: El lince Chamartin (Calle Príncipe de Vergara 289); El lince Chueca (Plaza Pedro Zerolo 10)
Horario:
El lince Chamartín (de lunes a jueves de 13:00 a 17:30 horas y de 20:00 a 24:00 horas; viernes y sábados de 13:30 a 24:00 horas; domingos de 13:00 a 17:30 horas).
El lince Chueca (de miércoles a sábados de 13:00 a 01:00 horas; domingos de 13:00 a 17:00 horas; lunes y martes cerrado).
Precio medio: 40€
Texto y fotos: Elena R. Feijoo