Fum de Llum es uno de esos lugares donde apetece estar y quedarse. Su local no es demasiado grande, pero uno no necesita más espacio cuando se siente arropado de buenos platos y sabores, de esa compañía que uno elige y, cómo no, de las manos de un chef al que no le va eso de cocinar siempre lo mismo. Cambio constante, evolución y ritmo, definen a Jordi y Víctor Hugo, responsables de encender cada día la llama de Fum de Llum y de que no se apague nunca. ¿Nos acompañas?
La carta de Fum de Llum es moderna pero a la vez transmite raíces. Y aquí tres claros ejemplos de este perfecto combo innovación-tradición: la torrija de horchata con leche merengada, el cochinillo asado en coques de dacsa o las patatas crujientes, que aunque puedan parecerlo no son como las míticas bravas, porque sustituyen la salsa brava por una crema casera de setas frescas, entre otras cosas.
Pero su carta tiene mucho más: Ensalada con brotes tiernos, queso danés, tomate cherry kumato, pipas y vinagreta de mango, gambón flambeado al ajillo con shitake fresco, calamar de playa con leche de coco, cilantro y lima en su tinta, salteado de presa ibérica, portobello, cardo y shitake con huevo poché y aceite de trufa blanca, hamburguesa de Black Angus irlandés o el bacalao a baja temperatura.
Entre sus postres, es casi una obligación probar su carrot cake glaseada de chocolate blanco, o cualquiera de sus otras propuestas 100% caseras. Todas sus propuestas, salados y dulces, son de quitarse el sombrero; se nota que a Jordi le gusta lo sabroso y jugar con el factor sorpresa en cada uno de sus platos.
Servicio, comida, ambiente y calidad-precio son los cuatro criterios que, normalmente, ponen nota media a un restaurante. Fum de Llum aprueba con nota, porque además le añadimos un factor más: pasión por la cocina y por el trabajo hecho con cariño. Porque digan lo que digan, así todo sabe mucho mejor.
Por si no lo habíamos dicho, Jordi también imparte cursos de cocina, para enseñar y compartir todo lo que lleva aprendido desde los 17 años, edad a la que ya empezó a coquetear con los fogones de la mano de su padre. Más tarde, fue Víctor quien lo fichó, y ahora los dos forman el tándem perfecto de la cocina creativa que define a Fum de Llum desde hace ya cuatro años.










Horario: Lunes, miércoles y jueves de 19:30h a 23:00h / Viernes a domingo de 13:00h a 15:00h y de 19:30h a 24:00h / Martes cerrado
Texto: Gemma Bargues
Fotos: Laura Torres