Martín Tostón aúna la calidez de los colmados clásicos con la vitalidad de la gastronomía contemporánea. Al traspasar su puerta, uno se siente transportado a aquellos espacios de antaño, donde las estanterías rebosaban chacinas artesanas y el murmullo de vecinos se mezclaba con el olor del pan recién horneado. Sin embargo, pronto queda claro que cada detalle de este local ha sido pensado para combinar esa memoria histórica con un diseño actual: la madera noble, el mármol pulido y el ladrillo visto crean un ambiente que transmite autenticidad y elegancia.
Los hermanos Ismael y Fernando Martín-Hevia han sabido capturar la esencia de los colmados tradicionales y proyectarla hacia un público moderno. La planta superior, con sus mesas altas y un ambiente distendido, invita a quienes buscan un desayuno con tostadas de aceite de oliva y tomate o churros recién hechos, siempre acompañados de un café recién molido. Los picos de porras, los croissants de mantequilla y los clásicos sándwiches mixtos se complementan con pan artesano y una selección de productos ibéricos que reflejan el respeto por el producto de proximidad.
A media mañana, el local se llena de apetito por el aperitivo: las chacinas se sirven junto a una cuidada selección de conservas gourmet que invitan a descubrir latas cuidadosamente alineadas en estanterías diseñadas para despertar la curiosidad. Entre conversación y conversación a las mesas van llegando las gildas, los torreznos crujientes y el salpicón de gambas fluyen con naturalidad, como si cada bocado devolviera a la memoria la esencia de los bares de toda la vida.
Al caer la tarde, el salón inferior despliega su atmósfera íntima: mesas bajas, iluminación cálida y un bar integrado que invita a reconectar con platos más elaborados. Aquí, los callos guisados a fuego lento, el rabo de toro con su fondo sabroso y las albóndigas caseras se sirven con la misma paciencia con la que se preparan, evocando el cuidado clásico, pero con un sello actualizado que susurra innovación en cada matiz.
Martín Tostón también rinde homenaje a su legado a través de la posibilidad de llevar a casa los productos más selectos. El expositor central y las estanterías laterales exhiben una cuidada selección de chacinas, quesos artesanos, conservas premium y una carta de vinos nacionales e internacionales que refleja la formación de Ismael en sumillería y la sensibilidad gastronómica de Fernando tras su paso por Le Cordon Bleu. De este modo, cada cliente se lleva consigo un pedazo de la experiencia: un tarro de zamburiñas, unas cuantas lonchas de jamón Ibérico o una botella seleccionada que prolonga la sensación de estar en un colmado del barrio.
Visitar Martín Tostón en cualquier momento del día, desayuno, aperitivo, comida o cena, es sumergirse en una atmósfera que combina la calidez del Madrid de siempre con la energía creativa del presente. Porque, cuando el pan cruje en las manos y el aroma de las chacinas se mezcla con la madera del entorno, uno comprende que este colmado reinventado ha logrado algo muy difícil: mantener viva la autenticidad familiar, al tiempo que trae a la mesa propuestas que hablan de vanguardia y pasión por el buen comer.

Martín Tostón
Dirección: Calle de Castelló, 112. Madrid
Horario: martes y miércoles de 09:00 a 23:30 horas; jueves y viernes de 09:00 a 01:00 horas; sábados de 10:00 a 01:00 horas; domingos de 12:00 a 18:00 horas; lunes cerrado.
Precio medio: 35€
Texto: Elena R. Feijoo
Fotos: Cedidas por el restaurante