Probablemente hayas oído hablar de ese pequeño local de la calle Lope de Rueda donde solo caben trece personas alrededor de una única mesa. Un restaurante tan diminuto como codiciado que ha conseguido algo muy poco habitual en Madrid: convertir una comida de sushi en una experiencia de culto.
En Santoku La Barra compartirás la barra con otros doce comensales. Todos disfrutando a la vez de un menú degustación que demuestra que las grandes experiencias gastronómicas no tienen por qué ser inaccesibles. Eso es quizá lo que realmente diferencia a Santoku La Barra, y es que todos los comensales comparten una única mesa, y lo que comienza siendo una cena entre desconocidos termina muchas veces en conversaciones cruzadas.
Desde el momento en el que uno se sienta frente a la barra entiende que aquí todo sucede delante de sus ojos. Los cortes, los flambeados, el montaje de cada pase y la interacción constante con el equipo convierten la experiencia en algo tremendamente dinámico.
Detrás de Santoku está Gabriel Suárez, un chef venezolano autodidacta que ha construido una de las propuestas más personales de Madrid. Lo más curioso es que Gabriel es vegetariano. Nunca prueba muchos de los platos que crea. Su cocina se guía por la intuición, la técnica y la observación constante de los comensales. Quizá por eso cada servicio tiene algo de espectáculo y de experimento social. Cada gesto, cada reacción y cada silencio forman parte de una experiencia que va mucho más allá de la comida.
El menú degustación cambia periódicamente, pero mantiene algunos de los platos que han convertido a Santoku en una referencia para los amantes de la cocina japonesa creativa. Uno de los primeros bocados suele ser su ya famoso temaki de pez mantequilla flambeado sobre miso dulce. Un bocado delicado, intenso y perfectamente equilibrado que marca el tono de la experiencia. La anguila es otro de los grandes protagonistas de la casa. Su espectacular domburi de anguila kabayaki se ha convertido prácticamente en una seña de identidad. Un plato que consigue que toda la barra se quede en silencio.
Otro de los platos que no deja indiferente es el cangrejo de concha blanda tempurizado, una elaboración que combina técnica, textura y un punto de creatividad que encaja perfectamente con la personalidad del restaurante. Mención aparte merece también la gyoza de cocido, un plato que demuestra la fusión entre la cocina española y la japonesa.
Pero sin duda, lo que hace más especial a Santoku La Barra no es únicamente la calidad de sus platos. Es la sensación constante de estar participando en algo diferente. La cercanía de la cocina, el reducido número de plazas, la interacción con el chef y el ritmo del servicio convierten cada cena en una experiencia tremendamente personal.
Santoku La Barra demuestra que todavía quedan propuestas que no necesitan grandes artificios ni precios desorbitados para convertirse en imprescindibles. Solo producto, creatividad, personalidad y muchas ganas de hacer las cosas de manera diferente.

Dirección: Calle de Lope de Rueda, 16 28009 Madrid
Horario: de lunes a domingo de 13:00 a 17:00 horas y de 20:00 a 01:00 horas
Precio: 35€
Texto y fotos: Elena R. Feijóo